EL PAÍS DE LAS CACEROLAS VACÍAS

EL PAÍS DE LAS CACEROLAS VACÍAS

En Argentina ha sucedido algo que terminará repitiéndose en muchos otros países, algo que muy pocos se atrevían a vaticinar y a los que todo el mundo tildaba de agoreros: los políticos, acostumbrados a que la gente no proteste por sus robos más o menos encubiertos, se han lanzado a saco sobre las cuentas bancarias de los ciudadanos. Algunos medios de comunicación mencionan que en los últimos días de noviembre 358 camiones blindados transportaron dinero hasta el aeropuerto de Ezeiza, contabilizándose un sinfín de viajes. Ahora la policía rastrea las cajas blindadas de los bancos, las arcas de las empresas multinacionales, las huchas de los políticos caídos en desgracia, pero no encontrará nada. Está todo vacío, limpio y reciente. Ni aunque busquen debajo de la alfombra o en el calcetín del ordenanza de la más remota sucursal bancaria encontrarán nada.

La idea se encendió como una bombilla en la cabeza de Cavallo cuando la clase política se dió cuenta de que se le terminaba la sopa boba y de que al Fondo Monetario Internacional ya no se le podía sacar más. Se necesitaba un golpe de antología, un gran golpe,  el último, que colocase a los dirigentes argentinos en el guiness de los records y les resolviese algo más que los garbanzos de por vida y lo han llevado a efecto sin ningún pudor, a plena luz del día y con la cara descubierta. Le han birlado la plata a todo un país en sus mismas narices y lo curioso es que aún siguen gobernando, como si no pasara nada, ajenos a ese poderoso clamor de cacerolas que cada día se escucha más alto porque también a medida que pasa el tiempo se van quedando más vacías. 

Primero sacaron los dólares del país, luego congelaron las cuentas de los ahorristas y para finalizar devalúan el peso. A cada argentino le han trincado como mínimo la mitad de lo que poseía. Aquí todo vale. Ya nadie se escandaliza. ¡Con razón me decían que Argentina es un país con imaginación! ¡Sus políticos lo han demostrado con una rotundidad aplastante! ¡Ni a los dirigentes más corruptos europeos se les habría ocurrido algo tan brillante! No. En Europa todavía se conforman con los aperitivos, las comidas, los viajes, los coches oficiales, las dietas, con contratar los suministros a las empresas de los amigos o familiares y una larga retahila de pequeñas fórmulas a las que la gente ya casi no concede importancia, aunque no dejan de ser otros sistemas para llevárselo crudo. Bueno… Eso la mayoría, porque de vez en cuando aparecen algunos adelantados que consiguen créditos milmillonarios con garantías desconocidas sólo por estar en el gobierno u otros que disfrazan legalmente sus beneficios, moralmente ilícitos, como stock options o plusvalías y otras ingenierías financieras parecidas, con tal desparpajo que a uno hasta le hacen dudar.

La corrupción es un virus que desde hace tiempo se ha venido incubando en la sociedad. Existe a todos los niveles, no sólo en la política, porque a casi todo el mundo le interesa el dinero. ¡Poderoso caballero es Don Dinero!. Y cada vez se extiende más. Desgraciadamente las cosas son así. Si vas a hacer un negocio tienes que llevar un abogado metido en el cerebro y en el pellejo, porque a la mínima te trasquilan toda la lana. Algunas o algunos, cuando se separan de la media naranja, descubren con horror que el/la que antes le juraba amor eterno y se desmayaba de placer en la cama gozaba ya también por aquel entonces, para que la holganza fuera más completa,  de una cuenta B, no sometida a la fiscalización de los gananciales, en la que se iba amontonando el producto de la rapiña cometida en la contabilidad matrimonial. Ya saben, las patatas de oferta del 1×2 en lugar del 2×1, estas mil pesetas para el….¡BOTE!, o el qué cara estaba la carne y estos picos para la hucha, que así, como quien no quiere la cosa, y después de haber firmado los papeles de la separación, le permite al defraudador o a la defraudadora, según el sexo de quien se trate, que la golfería no distingue entre sexos, comprarse un piso por el morro y con toda la jeta.

Y a ver… ¡Díganme! ¿qué puede hacer el cónyugue esquilmado por su pareja? ¿tocar la cacerola ante la flamante puerta del recién estrenado apartamento de su ex? ¿organizar una manifestación de un solo manifestante por la calle donde se ubica el idem? ¿devaluar su alegría hasta diluirse entero en una lágrima? No, generalmente se lo tiene que tragar y hacer como si aquí no hubiera pasado nada y taparse con una mano por delante y otra por detrás para que no se le vean las vergüenzas. Por eso me pregunto también si en Argentina servirán de algo las cacerolas o si ya que la gente las lleva en la mano habrá que añadir a la protesta una cocinilla y ante la falta de materia prima y vituallas plantearse: ¿a quien guisamos primero? ¿a Duhalde o a De la Rúa? Porque lo que es al Menem, de vacaciones millonarias en México, ya no hay quien lo condimente.

Enero 2002©Fernando Luis Pérez Poza

Pontevedra. España.

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