NOS VAMOS A LA GUERRA

NOS VAMOS A LA GUERRA (Relato de ficción que tranquilamente podría ser realidad)

Hola. Estoy desesperada. Los mandos dicen que nos vamos a la guerra con Irak, pero no concretan por cuánto tiempo, ni qué debemos decirles a nuestras familias, y por eso sentimos tanto  temor e incertidumbre. En mala hora me metí yo en este berenjenal. Incluso he pensado en no subir a bordo y desaparecer… ¿Pero dónde me podría esconder? Cuando me alisté en el ejercito pensé que lo máximo que sucedería sería que me tocara en suertes acudir en misión humanitaria a algún país exótico y eso no me importaría tanto, pues así dotaría a mi vida de cierta utilidad al mismo tiempo que conocería otras culturas y otras gentes. Pero nunca esperé que me enviaran a pegar tiros a un pueblo más muerto de hambre que vivo, y que ya padece lo suyo con aguantar al dictador que les ha asignado la mala suerte. Esto va a ser una matanza que en nada tendrá que envidiar a la que hizo Hittler durante la segunda guerra mundial. Y yo no quiero participar en algo así, aunque saliera ilesa no podría luego soportar los remordimientos y me volvería loca como cualquiera de las personas que he conocido y que han matado a alguien directamente. Empiezan a comerse el coco hasta que se les revientan las neuronas y… ¡Zás!: Se quedan atrapadas para siempre en otra dimensión, como si el tuétano se les hubiera llenado de alfileres y caminaran todo el día sobre chinchetas sin posibilidad de zafarse.

Hoy nos han dado el día libre, pues mañana partimos a bordo del único portaaviones del que dispone nuestra República. Si se tratara de una fragata o de otro buque pensaría que vamos a efectuar operaciones de control marítimo, pero un portaaviones… Esto es que el tapón bigotudo se ha comprometido en la sangría hasta la médula. ¿Pero por qué? ¿Tenemos algo que ganar en este entuerto? Hasta él, al implicarse de esta manera, le ha quitado toda posibilidad de volver a ganar las elecciones a su partido. Y eso sí que es raro. No. Aquí hay gato encerrado, algo que huele mal. Ya decía mi primo, el que trabajaba en lo del protocolo, que esta gente no era de fiar. Y él sabía bien de lo que hablaba. O acaso no le preguntaban algunas empresas a la hora de facturar… ¿Y cómo hacemos? ¿Como en la Junta? ¿Cuánto ponemos? Y el enano, con perdón para los bajitos, era el que presidía aquellos barrios, es decir, el mismo que ahora preside la república.  Y yo me pregunto… ¿Le faltará mucho por juntar para el rancho ahora que ya dispone del acento tejano? Porque lo que es a este paso va a dejar el país en bragas, tanto en el área económica como en el de política exterior, si alguien no le pone remedio al asunto y le quita la careta de una vez. ¿Y por qué no ahora que estamos en plenos carnavales? Zapatero a tus zapatos…

Vamos cargados de misiles hasta los topes. Hemos pasado los últimos tres días subiendo al barco muchísimos artefactos de ese tipo y toda clase de munición y víveres. Algo así como cuando uno se encuentra una buena oferta en el supermercado y no deja ni rastro de ella en las estanterías. Aquí alguien ha empezado a hacerse de oro a cuenta del moro. Nos acompañan varias fragatas y corbetas  y un petrolero. Los mandos guardan mutis por el forro. Sólo nos han dicho que nos vamos a la guerra y que nuestra misión es de duración indefinida. Y lo malo es que quizá lleven razón, a muchos de nosotros nos espera allí la eternidad, y desde luego no hay nada de duración tan indefinida como ella. Y por si resultara insuficiente el miedo que nos congela las venas, algún que otro aguerrido capitán nos gasta bromas muy graciosas, nos dice que ya avisarán a nuestras familias sobre el tipo de ataúd que deseamos. Ja.. Ja. Ja.. ¡Qué valientes y qué chistosos son! ¡Me hacen reír tanto como los chistes del tapón, cuando le sale la veta del humor!

A mí madre, desde que se lo he dicho, se le ha puesto un nudo en la garganta. No se cree que yo, su hija, me pueda ir a la guerra. Ella también se pregunta, al igual que el resto de los ciudadanos… ¿Qué vela se nos ha perdido en este entierro? ¿Por qué ese empeño en participar en la masacre? Turquía y otros países le han sacado una porrada de millones al vaquero, lo cual tampoco sirve a mi modo de ver como una justificación. Pero el apoyo nuestro… ¿Ssólo es a cambio de un fin de semana en el rancho y cuatro palmadas en la espalda? Bien baratos nos vendemos. Saber que el riesgo que vamos a correr tanto yo como mis compañeros, y hasta nuestra posible muerte, será  para conseguir una recompensa tan colmada  me parece cada vez una cuestión más subrealista. El mundo está loco, dicen en mi pueblo. Y están en lo cierto. Si Judas vendió a dios por sólo treinta monedas de plata, a nosotros, que somos carne de cañón, éste nos crucifica. Luego nos comprará un ataúd bonito, de madera policromada, para salir favorecido en la foto (no nosotros sino él), y le echará toda la culpa a Sadam, mientras disfruta de una jubilación sin par en alguna playa del caribe después de haber liberado al mundo de la esclavitud del mal. 

Febrero 2003©Fernando Luis Pérez Poza

Pontevedra. España

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