Crónica de un viaje a Argentina IV

4. LAS TIPAS

Nos encontrábamos paseando mi primo Francisco y yo por la Recoleta, zona cercana a casa, cuando, de repente, me dice:
-¡Fernando, fíjate en esas tipas!
Yo, siempre ávido de escotes, piernas torneadas o cinturas de avispa que pudieran merecer ese apelativo, giré la cabeza hasta trescientos sesenta grados como si ésta se tratara de un periscopio, pero por más que lo intenté no vi a nadie de esas características en cien metros a la redonda.
Entonces mi primo, ante mi silencio, me preguntó:
-¿No te parecen unas tipas estupendas?
Este nuevo comentario hizo que yo alargara los ojos como si fueran kilométricos catalejos y no dejé sin revisar ni un centímetro del territorio que me rodeaba, en busca otra vez de una falda provocativa, la ranura de alguna hucha que asomara desde el suéter o la turgencia de unas formas moldeadas por el destino con la misma perfección de un dios.
Pero nada. Allí no se alcanzaba a divisar ni el más mínimo atisbo que pudiera provocar un punto de lascivia o de lujuria.
Percatado de mi desconcierto, Francisco señaló una hilera de árboles que se extendían ante nuestras narices. Aquellas eran las famosas tipas que yo tanto había buscado, unos hermosos árboles plantados en el parque y que se denominan así, “tipas”. Cuando le conté a mi primo lo que se me había pasado por la cabeza las carcajadas se debieron escuchar hasta en Belgrano, un barrio que está tan en las afueras de Buenos Aires que hasta han tenido que hacerle un suplemento al mapa callejero de la city para poder incluirlo.
Esa misma jornada asistí a la presentación del libro “La República de los Tristes”, de la poeta Mary Acosta, en las instalaciones de Radio Palermo FM. Fue un acto entrañable en el que recité un par de poemas suyos para apoyarla, uno de ellos muy emotivo, dedicado a su padre. Al final del evento me entregaron una bandera argentina y una bandera uruguaya, que a partir de ahora lucirán ya en las paredes del Taller del Poeta. Mary también me obsequió con una figura metálica en la que aparece una pareja de tango bailando al pie del obelisco, monumento este último que es de los más representativos de Buenos Aires, por lo que he podido apreciar.
Cuando ya me disponía a pedir un taxi para regresar a mi alojamiento, una delegación de poetas uruguayos que asistió a la presentación y Mary me convencieron para que me quedara a cenar con ellos. Fue un momento entrañable. Me llevaron a una pizzería familiar uruguaya, situada en Palermo Hollywood, denominada “Le creative”, en Montblanc, 1505, esquina Cabrera, y que está atendida por dos mujeres: Beatriz y su hija, tan parecidas una a la otra como dos gotas de agua. El único lujo (que a mí me parece el mejor que me pueden ofrecer) fue el cariño con el que nos atendieron las propietarias. La comida, pizza y empanadillas, me pareció excelente. El ambiente era tan familiar que terminamos improvisando un pequeño recital en el que cabe destacar las intervenciones del poeta uruguayo León Romero y Cristina B. Monte, la editora de Mis escritos.com, uno de los nombres con los que había mantenido correspondencia cibernética y al que conseguí
poner rostro aquella noche, y quienes me invitaron a participar en su programa “La noche siempre es la noche”, en AM1010 Onda Latina, de 21 a 22 horas, el día 15 de mayo.
Solamente un detalle empañó el momento. Un fortuito malentendido entre la delegación uruguaya de poetas y Mary Acosta, que creían que la cena era en lugares distintos, hizo que la poeta homenajeada y su familia no acudieran a la pizzería a tiempo y que todos pudiéramos compartir juntos aquellos momentos. Lo sentí realmente porque Mary, cuya madre es de Pontevedra, me cayó realmente bien y la considero desde ya una buena amiga.
Sobre las once de la noche nos despedimos y uno de los matrimonios asistentes, cuya hija reside en España, en A Coruña, muy amablemente me acercó hasta mi alojamiento. Atrás quedaba también la visita a la Biblioteca Nacional, desde cuyo último piso se observa una panorámica muy interesante de la ciudad, y de camino a la cual mi prima y yo pasamos por Radio Rivadavia, a saludar al famoso y reconocido periodista Antonio Carrizo, que fuera muy amigo de mi primo el futbolista Eliseo Mouriño, y al cual pude entregarle un ejemplar de mi libro Origami.
Rendido de cansancio me tumbé en la cama, puse los auriculares y me lancé al ruedo donde torea Morfeo, hasta que el descabello del sueño me hizo perder la noción de la realidad.

Mayo 2008©Fernando Luis Pérez Poza
Buenos Aires. Argentina.

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